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Nolich: un espacio de ‘coworking’ audiovisual que quiere “reactivar” el sector valenciano.

   

Entrevista de Valencia Plaza.

 
 Fotos: NOLICH
4/02/2018 – 

VALÈNCIA. Nolich viene a significar “conocimiento”. Y es que parte de cómo se pronuncia la misma palabra que le da sentido en inglés, knowledge /nälij/. Sus creadores pensaron que este sería el mejor nombre que pudieran poner al primer coworkingespecializado en audiovisual de España. De hecho su deseo va más allá: quieren convertirse en “agentes de cambio” del sector valenciano. Ubicado en Ruzafa, han ideado un proyecto de alquiler de espacios de coworking, de postproducción, platós de foto y de vídeo y zonas de reuniones o eventos. Además de otros planes de acción, entre los que se encuentra el crowdfunding o “la recuperación” del concepto te aprendiz.

Su empresa se mantiene por Skype, debido a que uno de sus socios, Carlos Corresa, vive desde hace cinco años en Qatar. Tanto él como Hernán Pérez son considerados uno de los muchos “exiliados” del audiovisual valenciano. Además de en Qatar, Carlos ha vivido en Londres. Y por lo que hace a Hernán dice haber recorrido 85 ciudades del mundo, ha vivido tres años en Londres, cinco en Barcelona y algunas temporadas en Nueva York. Su especialidad la dirección de fotografía. ¿Qué hacen entones los valencianos de vuelta a su tierra? “La verdad es que no teníamos donde trabajar y decidimos inventarnos lo que sería nuestro futuro en Valencia. Además, es justo ahora cuando podemos asentar las bases de un nuevo paradigma y una nueva manera de hacer las cosas. Todas las productoras y profesionales freelance que han sobrevivido a la crisis no dan abasto, porque hay que generar un montón de programación para la televisión pública. No hay mejor momento”, explica Hernán.

En el diseño de su identidad- elaborado por el valenciano Ausias Pérez– también es importante el papel que juega el año 1961. No hace referencia a cuando nacieron. Ni desde luego a cuando nació Nolich, ya que la idea viene de hace tan solo cuatro años atrás. Este número cobra sentido con la era soviética y el espacio. En especial, con el piloto militar Yuri Gagarin, quien participó activamente en el programa espacial desarrollado en la URSS. El 12 de abril de 1961 a bordo de la nave Vostok 1 fue lanzado al espacio exterior siendo la primera persona en alcanzarlo y viajar por él. “Nos sirve para hacer memoria a todo esto. A mi de hecho me encanta todo lo futurista y tecnológico. Los rusos tenían a Laica, pero nosotros tenemos a Willy. Y más allá de esto, nos permite hacer un poco de similitud con este proyecto. En un país devastado por la crisis, de repente aparecemos nosotros y queremos llegar a la luna y ayudar a reactivar el sector. Al final, Nolich será lo que nosotros hagamos que sea”.

De momento, lo que sí tienen claro es qué quieren conseguir con ello. “Con Nolich queremos volver a la profesionalización, porque la crisis ha hecho que nos convirtamos en ‘hombres orquestas’; hacemos fotos, grabamos, entrevistamos y editamos. Durante los 15 años que estuve trabajando por el mundo, era en producciones de veinte a cien personas en las que cada uno tiene su rol. Por eso debemos retomar esa misma especialización, para poder llegar a niveles de calidad mayor”. Como manifiesta Hernán esta sería su principal filosofía. Constantemente su interés es el de dejar claro que no quieren de Nolich un espacio coworkermás. Desean la regeneración y la reactivación de un sector que, en parte, “desapareció después del cierre de Canal 9”. Pero además, en su mensaje también hay un reclamo a todos esos trabajadores –del audiovisual- que durante años han tenido que arreglárselas de forma independiente desde sus casas, o desde un bar: “Queremos recuperar al ‘freelance de habitación’, a esos profesionales que han sobrevivido a la falta de trabajo gracias a un teléfono y un ordenador desde cualquier habitación. Pedimos que dejen las zapatillas en casa y vengan aquí para crecer”.

420 m2 de creación 

Nolich nada tiene que ver “con Google Office”. Ni por presupuesto, ni por gustos. De este espacio pronto se puede percibir una decoración industrial. En parte gracias a las estructuras con andamios y materiales de segunda mano o reciclados. Todo siguiendo unos acabados austeros. Así, con una cantidad de dinero más limitada que la del gigante de software e internet, lo que importaba era conseguir comodidad y espacios poco convencionales. “De donde venimos es de reunirnos en bares. Por eso no nos interesaba salas de reunión cerradas”. De ahí que haya pequeños espacios integrados para hacer reuniones por Skype o para hablar de forma cercana con algún cliente. En definitiva, “rinconcitos de relación one to one” diseñados por el interiorista Rakka Fukka. 

Cada parte de la nave está pensada con detalle para el audiovisual. En ella hay un plató (125 m2) con un ciclorama de diez metros y acceso a luz natural o artificial ajustable; una sala de peluquería y maquillaje; y una especie de vestidor. A su vez todo este espacio, que está independiente al coworking, se puede utilizar para eventos corporativos; “sabemos que no va tanto de la mano de lo que teníamos pensado. Pero no sabíamos si podíamos soportar todos los gastos del espacio y por eso hemos abierto una línea más que nos pueda ayudar a sacar toda la idea de Nolich adelante”, explica Hernán. Aún así el artista y socio quiere remarcar que, con el fin de no desviarse el proyecto de su origen, “los precios para eventos son más caros que para el audiovisual. Y los coworkers tienen descuento en los usos del plató y en las salas de postproducción”.

A día de hoy, y desde su apertura el 2 de enero, Nolich está a un 40% de cobertura. Entre sus coworkers, hay una empresa que se dedica a hacer proyectos para la televisión nacional china, a través de EE UU, y otra que se ocupa del branded content. “También tenemos trabajadores que ahora están produciendo para la televisión pero que en cuanto terminen vendrán aquí para hacer cosas fuera de lo comercial. Durante los años de experiencia he aprendido que los artistas necesitamos crear para nosotros para recordar el porqué estamos en la profesión”.

“Queremos recuperar el concepto de aprendiz”

A falta de que se incorpore en la página web, Carlos y Hernán tienen pensado “recuperar el concepto de aprendiz”. Una enseñanza que vaya más allá de “las universidades y centros de formación”. Para ello, les gustaría que los coworkers tuvieran cerca a un alumno, también que éstos se acercarán al plato de rodaje, o que los mismos profesionales ofrecieran masterclass y workshops. Así mismo, a través de la red internacional y nacional que han creado a lo largo de los años, pretenden instaurar foros o mesas redondas con productores importantes, realizadores, directores de cine o fotógrafos.

Ideas a las que se añadiría la creación de una plataforma online de crowdfunding para que estudiantes o profesionales posteen ahí sus ideas. Para más tarde, producir “los más valorados” entre los miembros de Nolich. “A través de nuestra comunicación les ayudaremos a dar difusión e intentaremos que no solo vivan de la subvención”. Con todo esto, Nolich tiene prevista su inauguración oficial el próximo 16 de febrero, a partir de las 18:00 horas, en un evento que no solo será visitar las instalaciones.